
Quizás el verano es la estación más comercial del año. La otra sería la primavera, pero creo que en los últimos años el verano le sacó ventaja. Está en todos lados el muy maldito: en la tele, la radio, las revistas, los diarios, atrás del refrigerador, siempre esperando, esperando a que te levantes y pueda asaltarte con su molesto calor.
Pero a cambio, el verano nos da muchas cosas: días largos, noches disfrutables, la playa (que en el invierno se va de vacaciones a otro hemisferio), chicas en bikini, etc. Y con todo esto viene una moda, una especie de onda que seguramente crearon los científicos en USA para trivializar y estupidizar a la gente a base de calor, arena y culos; y como sirve todo esto. Como ayuda, como mete a uno en esa onda y lo saca de la realidad.
Señoras y señores, tarde o temprano todos debemos, por lo menos una vez, caer en las garras del verano; dejarnos arrastrar por los programas pelotudos, las risas falsas, las fiestas en Punta, la música brasileña y el tecno.
Pero para esto necesitamos una mentalidad, una actitud ante el verano. Y es esa actitud lo que vengo a remarcar: la onda verano. Llegar es fácil, lo difícil es irse. Para empezar, uno tiene que partir de la premisa "Dinero=Felicidad", dejando atrás todo sentimentalismo. El dinero que tengas es equivalente a la felicidad que podrás conseguir, ya sea alquilar una casita o irte 20 días a rascarte y chupar alcohol como esponja.
Después, una vez esto aceptado como verdad universal, necesitamos conseguir un lugarcito, una casucha donde escapar. Recomiendo irse a los balnearios más "high" que puedan: Punta del Este, Piriápolis, La Paloma (que ahora es "Hihg" cuando hace 5 años eran ranchos desparramados), y asentarnos allí con amigos o solos. Esto es excluyente: nada de familiares, al menos que ellos estén también en la misma que vos, porque de lo contrario se puede armar lío.
Y despreocuparnos; despreocuparnos de todo: dejar el stress, el trabajo, la familia, al gato. El día siempre es el idóneo para un asado, sin importar el fuego o los mosquitos. Siempre es la mejor noche para bailar y emborracharse. Eso hay que meterlo a fuego en la cabeza.
Para finalizar, precisamos distraernos con cualquier cosa trivial que podamos: jugar al solitario y hacer trampa, leer a Paulo Cohelo, chiflarle a chicas por la calle con bikini o a tipos de sunga, cosas sencillas donde ganemos.
Eso es la onda verano, la mentalidad que debemos tener si queremos disfrutar del sol, la playa y los magníficos programas televisivos. Eso es la vida real, y no el informativo que nos muestra recesión; eso es falso, son gente mala que quiere arruinarte las vacaciones.
Meterse en la onda verano, desconectarnos de la realidad por un tiempito, es algo que todos debemos hacer antes de que la parca llegue por nosotros.
