
Si hay algo que hay que saber es que el destino es un hijo de la gran puta. Nos pega, nos saca las cosas, juega sucio, golpea por lo bajo, es de lo peor. Sin embargo, cada tanto podemos restregarle en la cara que le ganamos. Pero para eso precisamos el momento y las ganas, la garra charrúa que supuestamente tenemos.
El destino va a esperar cosas pequeñas, pero diarias, para jodernos. Una de ellas, el ómnibus. Si no viene lleno de gente molesto, viene completamente lleno y no te para. O choca cuando estás a diez cuadras del laburo. O se te suben cinco barra brava y se quedan saltando y cantando todo el viaje hermosas líricas donde se agrede al cuadro rival por excelencia, a su madre, su hermana y el resto de los familiares femeninos.
Pero nada de esto puede compararse a perder el ómnibus estando cerca de la parada. Esa sensación cuando ves al maldito vehículo alejándose a pocos metros de vos, pero que no pudiste alcanzar porque estaba en rojo, te paraste a atarte los cordones y miles de trampas más que el destino nos hace.
Y es en esos momentos que entendemos que no hay ningún Dios piadoso allí afuera, que el mundo es gobernado por un feo y malvado señor que disfruta de tu sufrir. No lo permitas, no le dejés esa victoria fácil. Porque todos, aunque sea una vez, tenemos que correr al bondi y agarrarlo.
Ojo, no es fácil, pero tampoco tenemos que tener un físico de maratonista. Es más una cuestión de maña, de espíritu espartano, eso de no rendirse ante nada ni nadie (al menos que lleve un portaligas del infarto, cosa poco probable en un transporte de CUTCSA)
Para eso, hay pequeños recursos que podemos utilizar, pero que nos ayudan para la victoria:
1-Si estamos a 20 metros, podemos ganar. Yo lo hice, cualquiera puede.
2-Mientras corremos, no importar nada más, eso incluye semáforos, personas u otros vehículos.
3-Si el ómnibus todavía no llegó a la parada, gritar para que alguien lo pare siempre ayuda. Las personas tienden a seguir órdenes sin pedir explicación cuando vienen de alguien histérico.
4-Si el susodicho vehículo ya pasó la parada, podemos pararlo en medio de la calle igual. Cuando nos estemos acercando a la puerta, golpear el costado para que abra la puerta.
5-Robarle una moto o bicicleta (en caso de que no sepas conducir moto) a algún transeúnte y perseguir al bus hasta que pare. Nos podemos tirar adelante, esperar a un semáforo rojo o saltar sobre el techo y entrar por el respiradero. Abandonar la moto (o bici) tras hacer esto.
Por eso, como dijo mi maestro en Artes Marciales, Choi Un Chanta, "Persigue al ómnibus de tus miedos, alcánzalo y cagá a palos al conductor. No seas banana"
Lord Mondavarius
Una vez hace mucho tiempo, cuando en horas de la noche solía estar lo suficientemente sobrio como para correr, corrí unos 170 metros y llegue a la parada para tomar el 137 en Minas y San Salvador... Cuando alcance ese omnibus me invadio una satisfaccion enorme...
ResponderEliminarPor ese pequeño momento de autorrealización, considero que tenes razon, y que perseguir un omnibus y alcanzarlo es una de las cosas que hay que hacer antes de morir...
Saludos.
N.
Yo, todo un día de cansancio en mi espalda y en mis hombros el peso de los efectos personales que me permitieron sobrellevarlo.
ResponderEliminar100 metros mas adelante el omnibus llega a la parada, un calculo mental rapido lleva a la conclusión de que esperar otro es inaceptable. El aire se siente raro, como inmovil y cargado de una energía desconosida, casi expectante.
99 metros: Los pies se mueven solos y parecen adelantarse al resto del cuerpo.
75 metros: La campera cae volando detras de uno, resultado de una falta de sujecion intencional.
50 metros: rueda en el suelo una mochila llena de cosas practicas que repentinamente se habían convertido en solo una idea: lastre.
25 metros: la calle desaparece, los edificios y todo sonido desaparecen, solo queda una planicie polvorienta como la verían en grecia milenios atras.
10 metros: un aullido guerrero que habría impresionado al mismo leonidas desgarra las cuerdas vocales. Solo una palabra es pronunciada, no era una suplica, era una orden.
0 metros: entro al omnibus sin pagar y noto de refilón como el asustado conductor repara en su error y quita el freno de mano, un asiento se despeja para mi una virgen es arrojada en mi regazo como simbolo de respeto y admiración.
Eso es lo que yo querría hacer, lastima que la campera es nueva, pero sino lo hacía!
Jajaja!!! Como me reí xDDD... Muy gracioso...
ResponderEliminarBtw: Yo NUNCA he corrido un ómnibus... Y no tengo intenciones de hacerlo (prefiero que la gente piense que mi estado fisico es deplorable a darles una prueba del hecho...)
Btw2: Por otra parte, siempre llego trde a todos lados :s...