
Tomasito fue coronado rey una cálida tarde de verano, donde el sol calentaba la tierra como si fuera un horno de barro. Su reinado comenzó con la construcción del castillo, a la falda de las Montañas Dunas, que son las que separan al Desierto de SilvarPark de la selva.
Primero, hizo construir tres fosos de ancho tamaño y los cruzó con tres puentes de madera y piedra, capaces de resistir a cinco legiones. Además, reforzó las torres con corazas de Moluscos Gigantes y piedras traídas desde el Mar SilverRiver.
Pero su naciente reinado se vio amenazado por Santiaguito, el rey del estado más próximo. Este ya llevaba varios años en el trono y decidió invadir los territorios de Tomasito. Más de 10.000 Hormigas Negras tomaron los campos aledaños al castillo, pero el ejército del rey salió a defenderlos; 17.000 Hormigas Rojas frenaron su avance, combatiendo con gran valor.
Al ver que sus tropas eran detenidas y comenzaban a perder terreno, los Cangrejos del Rey Santiaguito entraron al campo de batalla. Eso era lo que esperaba su rival: en una inteligente maniobra, los Cangrejos de Tomasito llevaron al campo de batalla Caracoles Normales, los cuales fueron arrojados a sus enemigos. La baba de los seres impedía a los invasores avanzar, por lo que fueron rápidamente derrotados por la caballería cangrejiana, provocando la huida de los invasores santiaguististas.
Tomasito esperó apenas 2 días y puso a su ejército en marcha para el contra-ataque. Si bien era verano y el calor aumentaba (podía uno freír pescado en la acera), Tomasito decidió fletar una flota de Esturiones, Merluzas y Roncaderas, con el fin de llegar más rápido a las tierras del rey Santiaguito.
Tardó apenas 3 días, en un viaje que usualmente llevaba una semana. Sus tropas desembarcaron y, tras unas pequeñas escaramuzas con ejércitos y guarniciones, sitiaron el castillo del rey Santiaguito. El sitio duro dos meses, hasta que las tropas de Santiaguito, enloquecidas por el hambre, salieron a combatir en clara desventaja.
Pero también salieron los habitantes civiles del castillo, cosa que no había previsto Tomasito. Así, en esa batalla, miles de Hormigas, Abejas, Mosquitos, Cangrejos y demás lucharon durante horas, tiñendo de rojo las arenas del desierto. Sin embargo, las disciplinadas tropas de Tomasito fueron empujando lentamente a sus enemigos a la ciudadela. Cuando parecía que la victoria estaba al alcance de la mano, se desató la tormenta.
Una tormenta cataclística, destructiva, aniquilante, que sumió al mundo en la oscuridad y descargó mares de agua y truenos. Las torres cayeron, los ríos se inundaron e incluso la flota entera fue devorada por un mar embravecido.
Tomasito logró escapar, con algunos hombres. Deambularon por desierto hasta llegar a su castillo, pero ahí lo descubrieron destruido por los vientos y una avalancha. Tomasito se sentó a descansar y vio a lo lejos la figura de Santiaguito, que se acercaba cabizbajo. Los dos se miraron, idénticos en su desgracia y aprendieron una valiosa lección: Uno es rey una vez en la vida, aunque sea de una castillo de arena.
Muy bíblico, con toques de Teo Va A La Playa y El Libro de la Selva
ResponderEliminar(Cuando no esté tan nabo comento como Jacob manda)