lunes, 9 de marzo de 2009

9: Rey de Arena


Tomasito fue coronado rey una cálida tarde de verano, donde el sol calentaba la tierra como si fuera un horno de barro. Su reinado comenzó con la construcción del castillo, a la falda de las Montañas Dunas, que son las que separan al Desierto de SilvarPark de la selva.
Primero, hizo construir tres fosos de ancho tamaño y los cruzó con tres puentes de madera y piedra, capaces de resistir a cinco legiones. Además, reforzó las torres con corazas de Moluscos Gigantes y piedras traídas desde el Mar SilverRiver.

Pero su naciente reinado se vio amenazado por Santiaguito, el rey del estado más próximo. Este ya llevaba varios años en el trono y decidió invadir los territorios de Tomasito. Más de 10.000 Hormigas Negras tomaron los campos aledaños al castillo, pero el ejército del rey salió a defenderlos; 17.000 Hormigas Rojas frenaron su avance, combatiendo con gran valor.
Al ver que sus tropas eran detenidas y comenzaban a perder terreno, los Cangrejos del Rey Santiaguito entraron al campo de batalla. Eso era lo que esperaba su rival: en una inteligente maniobra, los Cangrejos de Tomasito llevaron al campo de batalla Caracoles Normales, los cuales fueron arrojados a sus enemigos. La baba de los seres impedía a los invasores avanzar, por lo que fueron rápidamente derrotados por la caballería cangrejiana, provocando la huida de los invasores santiaguististas.

Tomasito esperó apenas 2 días y puso a su ejército en marcha para el contra-ataque. Si bien era verano y el calor aumentaba (podía uno freír pescado en la acera), Tomasito decidió fletar una flota de Esturiones, Merluzas y Roncaderas, con el fin de llegar más rápido a las tierras del rey Santiaguito.
Tardó apenas 3 días, en un viaje que usualmente llevaba una semana. Sus tropas desembarcaron y, tras unas pequeñas escaramuzas con ejércitos y guarniciones, sitiaron el castillo del rey Santiaguito. El sitio duro dos meses, hasta que las tropas de Santiaguito, enloquecidas por el hambre, salieron a combatir en clara desventaja.
Pero también salieron los habitantes civiles del castillo, cosa que no había previsto Tomasito. Así, en esa batalla, miles de Hormigas, Abejas, Mosquitos, Cangrejos y demás lucharon durante horas, tiñendo de rojo las arenas del desierto. Sin embargo, las disciplinadas tropas de Tomasito fueron empujando lentamente a sus enemigos a la ciudadela. Cuando parecía que la victoria estaba al alcance de la mano, se desató la tormenta.

Una tormenta cataclística, destructiva, aniquilante, que sumió al mundo en la oscuridad y descargó mares de agua y truenos. Las torres cayeron, los ríos se inundaron e incluso la flota entera fue devorada por un mar embravecido.
Tomasito logró escapar, con algunos hombres. Deambularon por desierto hasta llegar a su castillo, pero ahí lo descubrieron destruido por los vientos y una avalancha. Tomasito se sentó a descansar y vio a lo lejos la figura de Santiaguito, que se acercaba cabizbajo. Los dos se miraron, idénticos en su desgracia y aprendieron una valiosa lección: Uno es rey una vez en la vida, aunque sea de una castillo de arena.

1 comentario:

  1. Muy bíblico, con toques de Teo Va A La Playa y El Libro de la Selva

    (Cuando no esté tan nabo comento como Jacob manda)

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